Hoy miércoles después de asistir a un curso volví a ver a mi vecina para saber cómo estaba Flor. La situación era algo desesperante su casa era un infierno porque a pesar de haber intentado ubicarla nadie quería o podía darle tránsito. Por mi parte tampoco tenía buenas novedades, a pesar de difundir su foto, con tristeza descubrí que nadie la buscaba.
Siendo completamente honesta le confesé que estando a fin de mes ni siquiera podía contemplar la posibilidad de intentar ver si se adaptaba a mi gata y a mi perro, amante de los gatos, sin que estuviera vacunada. El trabajo de redacción online no es la base de una jugosa fortuna, menos a fin de mes, tampoco es que la inflación de los precios en Buenos Aires permita ahorrar. Sabía que podía alimentarla con el mismo alimento que consume mi gata pero no pagar vacunas.