viernes, 26 de octubre de 2012

Aprendiendo


Nunca es tarde para aprender algo nuevo. Confieso que para mi cerebro citadino esto de convertir mi pieza en una sala de preparto gatuno fue una experiencia nueva e inolvidable.

Esta es la lista de elementos que utilicé:

jueves, 25 de octubre de 2012

Primer día en casa

"Para que el mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada". (E. Burke)



La batalla épica con mi señora madre que se negaba a ser parte de la locura de darle tránsito a Flor duró poco unos cinco minutos...intensos. Cabe aclarar que no era por maldad sino porque temía porque hubiera problemas con nuestras otras mascotas. En fin gané yo, será porque me vio demasiado firme o porque la ira de una madre es tan grande como su amor, recién cuando la dejé en mi pieza nos sentamos en el living para hablar como gente civilizada.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La sorpresa


Hoy miércoles después de asistir a un curso volví a ver a mi vecina para saber cómo estaba Flor. La situación era algo desesperante su casa era un infierno porque a pesar de haber intentado ubicarla nadie quería o podía darle tránsito. Por mi parte tampoco tenía buenas novedades, a pesar de difundir su foto, con tristeza descubrí que nadie la buscaba.

Siendo completamente honesta le confesé que estando a fin de mes ni siquiera podía contemplar la posibilidad de intentar ver si se adaptaba a mi gata y a mi perro, amante de los gatos, sin que estuviera vacunada. El trabajo de redacción online no es la base de una jugosa fortuna, menos a fin de mes, tampoco es que la inflación de los precios en Buenos Aires permita ahorrar. Sabía que podía alimentarla con el mismo alimento  que consume mi gata  pero no pagar  vacunas.

martes, 23 de octubre de 2012

Un encuentro inesperado



Esta es una historia sencilla, escrita en tiempo real, a medida que los acontecimientos surgen y con un objetivo claro: intentar que la gente recuerde esa "verdad olvidada" que Saint-Exúpery supo plasmar en El Principito "eres responsable para siempre de lo que has domesticado".

El martes aparentaba ser un día tranquilo. Fue un placer volver a ver el sol después de algunos días lluviosos.   Por la tarde una vecina de mi edificio, amante de los animales tanto como yo, me cuenta bastante apenada que encontró una gata o que la gata la encontró a ella en realidad, ya que intentaba entrar al edificio parada en dos patitas, como si estuviera intentando empujar el vidrio de la entrada principal.